El dia de la Romeria de La Fuensanta, Murcia

Les voy a describir, lo mejor que sepa y pueda, cómo ha transcurrido el día de hoy para un murciano. Hoy es el último día de la feria de Murcia, y festividad de Nuestra Señora de la Fuensanta, Patrona de Murcia. Hoy es el día que, en romería, los murcianos trasladamos a nuestra patrona a su Santuario, el Santuario de La Fuensanta, situado en la montaña, en la pedanía murciana de Algezares.
Todo empieza a las 7 de la mañana, cuando miles de devotos de la Virgen nos congregamos en la S.I. Catedral, para la misa de despedida, que es oficiada por el Obispo de la Diócesis de Cartagena, D. Juan Antonio Reig Plá, con asistencia de todas las autoridades municipales y autonómicas, que, me consta, lo hacen con sumo agrado y de mil amores, pues son profundamente creyentes. La catedral se abarrota, así como las calles y plazas aledañas, que tenemos que oír la misa por altavoces. Finalizada la misma, se canta el himno “Virgen de la Vega”, en honor a La Fuensantica, con muchísimo fervor. Precioso y emocionante.
Acto seguido, comienza la romería, despidiendo Murcia a su patrona con el repicar de todas sus campanas, lo que hace que no podamos hablar ni entre nosotros, por el estruendo que se forma.
Por cada parroquia e iglesia que pasa la Virgen, se le agasaja, saliendo el párroco y demás sacerdotes de la parroquia, con presencia de la reina de las fiestas y damas de honor de cada localidad o barrio, y con ofrendas y frecuentes cánticos y bailes regionales de los distintos grupos de coros y danzas.
El trayecto, de aproximadamente 10 km., se tarda en hacer entre 6 y 7 horas. Además de las paradas antes descritas, el Alcalde de Murcia, el Presidente de la Comunidad Autónoma y toda la corporación municipal, acompañan a la Virgen hasta la salida de la ciudad. En muchas ocasiones, cuando sus obligaciones se lo permiten, el Alcalde y/o el Presidente efectúan la romería entera, entrando con la patrona en su Santuario. Hay en el trayecto 3 actos más que son los más emotivos. En tres puntos del trayecto, la Virgen es “bañada” con miles de pétalos de distintas flores, principalmente rosas, que sendas familias recopilan (a su coste) para éste acto. Durante tales actos no para de sonar el himno de Virgen de la Vega y la gente se emociona, siendo continuos los vivas a la Virgen, los aplausos y los vítores. Mucha gente incluso llora de emoción, tal es el fervor que sienten.
Durante el trayecto reina el buen humor, los cánticos de toda clase, las bromas (de buen gusto), las indirectas (o directas) a los concejales que nos acompañan, e incluso el propio Alcalde, sobre las cosas pendientes de hacer en el municipio, pero todo ello siempre con el mejor humor y respeto a la Virgen.
Por fin, entre las 14 y 15 horas (hoy ha sido a las 15,10 h.) llega la Patrona a su santuario, donde es vitoreada, agasajada, aplaudida y llorada por miles de personas. Hoy dicen las apreciaciones que la romería ha contado con más de 600.000 personas, aunque según los periódicos pueden ser menos o más, según su apreciación y significación religiosa, que de todo hay. Es una cifra normal, estando el record en unas 750.000 personas.
Una vez la patrona en su santuario, todos nos vamos al monte, bueno, ya estamos en él, donde hay una amplísima zona preparada para estar y comer, siempre a base de bocadillos o comida preparada, tortilla de patatas, conejo o pollo frito con tomate, pimientos y berenjenas tipo pisto, etc. ya que por ser zona de monte está prohibido encender ningún tipo de fuego.
Ya por la tarde, y después de echar una siestecica después de comer, volvemos a pasar por el santuario para rezar la última plegaria a “La Morenica”, antes de volver a la ciudad.
Volvemos cansados por la caminata (algunos, como yo mismo, volvemos también andando) pero muy contentos por el maravilloso día pasado, y por haber dejado ya a “La Fuensantica” descansando en su Santuario. Lógicamente, todos pedimos su intercesión en varias cosas, según la necesidad de cada uno, pero Nuestra Señora sabe lo que tiene que hacer, aunque no se lo pidamos. Yo, particularmente, le he dado las gracias por haber podido hacer de nuevo la romería, ya que dada mi condición física, es un reto el hacer esos kilómetros cuesta arriba, que con su ayuda he vuelto a superar. El volver, que también lo he hecho andando, es mucho más fácil, es cuesta abajo. Con todo, eso significa que me sigo encontrando bien, pese a la enfermedad. Doy gracias a Dios y a Nuestra Señora por ello.
Pues esta es la crónica, que por ser el día que es, quiero despedir con los vítores que lanzamos a nuestra patrona:
¡Viva la Virgen de La Fuensanta!
¡Viva nuestra Patrona!
¡Viva La Morenica!
Un abrazo a todos.


